El viento galopaba como una estampida de ilusiones
Las hojas de los árboles murmuraban a las nubes
El silencio de la noche era como una canción de cuna
Y las palabras se convirtieron en miradas
Perdí toda noción, medida, conciencia y cálculo
La materia se convirtió en una densa espuma de mar
Y mi cuerpo desapareció en la oscuridad
Tus ojos parecían dos faros en medio del océano
Tu piel se transformo en una fruta
Que mi boca quiso saborear
Cuando el nuevo día llegó
Nueva vida recibí
Una noche de marzo
Imprevista, impertinente como un huracán
Arrasó con mi pasión y mis alas rotas sanaron
lunes, 30 de marzo de 2009
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