Silenciosa como la última lluvia de invierno
Misteriosa como el amanecer bajo el mar
Serena como un niño que duerme
Tus palabras parecen mariposas
Revoloteando en mis pensamientos
Llegas de la nada
Sin destino, ni prejuicio
Un día tocas la puerta de mi corazón
Que estrepitosamente recordó que vivía
Tu piel es una caricia lánguida y tersa
En tu cabello las estrellas se ahogan
En tus ojos veo mi infancia
Aquella infancia de juegos eternos
En tus brazos me encuentro
En tus labios me pierdo
Me fundo en un instante con tu perfume
Y luego duermo para encontrarte otra vez
martes, 24 de marzo de 2009
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